09 agosto 2013

CONVERSACIONES ENTRE UNA MADRE Y UN HIJO

Don Vito

Una madre y su hijo hablan. Lo hacen como lo vienen haciendo año tras año, desde tiempo atrás, entretejiendo historias, confidencias y afectos. Son conversaciones largas, que surgen de las visitas que el hijo le hace, compartiendo su tiempo con el de ella y con el de su padre. La mujer es buena contadora de historias, tiene buena memoria y se le nota que disfruta narrando; se esfuerza en recordar y fluyen las palabras, que van dibujando momentos de su vida pasada. Su hijo desarrolló una buena capacidad de atención y escucha. Se mantiene en silencio, sólo se atreve a interrumpir para realizar alguna pregunta con ánimo de precisar datos que va almacenando en su mente...
El tiempo ha ido pasando y posibilitando un buen bagaje de historias para recordar, historias de una vida conexa con otras que tal vez se perderán en el olvido, ese gran negador. No hay necesariamente un hilo conductor, un guión, si no que hay muchas historias distintas que van desgranándose en distintos momentos, en diferentes dias, en distintas sesiones. Las conversaciones siempre comienzan por lo inmediato, lo actual, lo cercano. Madre e hijo se  preguntan mutuamente por su salud, se repasan detenidamente los asuntos familiares: van desfilando hermanos, hijos, sobrinos y demás parentela. Agotada esa fase, suele aparecer aquella otra relacionada con las noticias de actualidad más relevantes, incluídas las políticas, condimentada con el picante de los comentarios, jocosos y tendenciosos, pero a menudo errados, que la madre realiza muy influenciada por la cadena de televisión que suele ver y la radio que suele oir. El hijo calla pero no consiente, y sabedor de que se halla en un terreno resbaladizo no quiere caer en la trampa de discutir con su madre: las fuerzas no son parejas y los conocimientos tampoco. A veces el hijo matiza alguna noticia, tratando de dotarla de imparcialidad, apuntando datos y razones, esforzándose en objetivizar sus opiniones, pero suele preferir el silencio, ese vacío que hace de contrapunto a veces al exceso y que provoca que finalmente el filón de la palabra gratuita e inútil se agote. 
Precedido de ese silencio, al que sigue otro silencio distinto, que es el silencio del recuerdo y de la espera, asoma por fin la narración, que va tomando forma en la memoria de la madre. En su desarrollo a veces interviene el padre, persona activa pero introvertida, poco habladora. Cuando interviene, en ocasiones lo hace para corregir a su esposa, pero lo hace con esa ternura propia de aquellos que saben amar y respetar. También a él le gusta escuchar y esa escucha le proporciona a menudo el placer de recordar: en su mente se van sucediendo momentos comunes y convergentes de sus vidas, gratos y evocadores pasajes que un día formaron parte de su propia historia conjunta. La narración les trae a ambos el aún vivo recuerdo, entresacado del empolvado archivo de la memoria...
Surgen simpáticas anécdotas de la infancia, otras de juventud, retazos de vida impregnados de cariño hacia aquellos que ya no están, pero que permanecen almacenados en el disco duro de la mente. El hijo se ríe con la historia de aquel hombre que tras haber marchado a Cuba con idea de hacer fortuna, regresa a su hogar donde una esposa olvidada y marchita lo acoge enfermo de las vías respiratorias y mientras el hombre se deshace con una tos seca, implacable, que lo va debilitando en su habitación del piso superior, ha de escuchar como la también implacable y vengativa voz de su esposa, desde abajo, le recrimina: "¡Como che puxeron as cubanas, Manoel!". Humor negro, pero humor al fin...
Se suceden las narraciones de aquella vida dura de aldea, de trabajos desde el alba hasta la noche, a menudo continuadas por tareas nocturnas obligadas por la distancia a recorrer con el carro de bueyes a la procura de llenarlo con todo lo necesario para el mantenimiento de los animales y la casa. Asoman en las historias el miedo ancestral a la noche y sus peligros, a encuentros inesperados e inoportunos con animales salvajes o con maleantes, por no hablar del frío y la humedad de aquel clima que hoy recuerda la madre, aquel clima inclemente, cruel, implacable, que dice ser tan distinto al actual.
Pero a veces asoman a la luz escenas distintas...ocurre en unas pocas ocasiones, que el hijo va hilando y relacionando entre sí, porque son historias que a la madre le resultan muy difíciles de contar, le producen una profunda tristeza y melancolía, en ocasiones incluso lágrimas. El hijo agudiza la atención, en respetuoso silencio, dejando que la madre las vaya desgranando a su ritmo, deteniéndose a precisar datos que corrobora validándolos con los recuerdos de su esposo...
Esas historias hablan de la nefasta postguerra, de presos traídos de otras zonas de la península, de otras regiones, obligados a trabajos forzados en las cercanías de la casa familiar. La madre recuerda aún a los presos anémicos, famélicos, debajo de capotes que apenas los amparaban de la lluvia y el rigor del frio, sucios, malolientes, llenos de piojos y enfermedades. Ella rememora como a escondidas les dejaban algunos de los pobres alimentos que los aldeanos tenían en sus casas: se compartía la miseria absoluta lejos de la vista de los guardias que controlaban a los presos. También recuerda como éstos, aprovechando el buen tiempo, lavaban su ropa en el río y aún tenían el humor que proporciona el vivir, aunque fuese en muy precarias condiciones, para cantarles a las jóvenes lavanderas que a la otra orilla hacían lo propio y reían halagadas. Ella era sabedora de la alta mortandad que tenían los presos. Lo sabía bien porque en la casa familiar vivía un cura, tío de ella, que se encargaba de darles sepultura anónima en el cementerio de San Isidro de Postmarcos, tras una breve oración de desagravio a sus pobres almas.
Esos recuerdos también hablan de presos andaluces que cantaban saetas en las procesiones de Semana Santa en el pueblo, tan alejadas del sentir folcrórico de estas tierras, pero tan cercanas en el fervor religioso. Recuerdos que hablan de la generosidad de la gente que siempre a escondidas, como se dijo, aprovechaban para proporcionarles alguna moneda o algún alimento, que se deslizaban a hurtadillas en los bolsillos de los presos.
En cierta ocasión un preso catalán, cuyo nombre completo la madre recuerda aún, recibió la visita de su esposa, quién sabe tras sortear cuántas dificultades administrativas y seguramente tras haber empleado en pago su buen dinero. El padre de la madre, tras consultar con el cura y solicitar la preceptiva autorización militar, decidió acoger a la pareja una noche en su casa, por lo que la madre y sus hermanas hubieron de abandonar esa noche la habitación donde dormían, cediéndola a aquel matrimonio foráneo. Años más tarde recibirían también la visita de los descendientes de aquella pareja, que deseaban visitar aquellos lejanos parajes y agradecer a aquellas personas que habían acogido con bondad a sus familiares: la humana solidaridad aflora en tiempos difíciles...
Esas muestras de admirable humanidad contrastaban desgraciadamente con lo que sucedía en otros ámbitos, brutalmente represivos. La madre recuerda los gritos y lamentos de algunas mujeres cercanas a la casa familiar, golpeadas en la noche alevosamente por guardias y soldados, en su pretensión de que delatasen donde se ocultaban sus maridos, hermanos o hijos, huidos por los montes, tratando de evitar una muerte segura. La madre, en otra narración, con ojos llorosos y profunda amargura, recuerda a uno de sus primos, teniente de alcalde del pueblo, casado y con seis hijos, fusilado contra las tapias del cementerio de Boisaca, en Santiago, por el delito de haber formado parte de un gobierno local no afín a los vencedores de una guerra civil cruel. No hubo delitos de sangre ni juicio justo, simplemente fué fusilado por venganza, odio y represión. La madre le cuenta a su hijo, con ojos enrojecidos y voz temblorosa, aquellos execrables sucesos, que rematan en un profundo y depresivo silencio.
El hijo investigó y halló, comprobó datos, almacenados en recopilaciones de distintas asociaciones que no quieren olvidar nombres. El hijo sabe que la ley natural un día hará que su madre desaparezca, como lo ha venido haciendo con todas sus hermanas, la última recientemente fallecida, y con ella su memoria, pero no está dispuesto a que esta última se pierda, por eso reproduce aquí una parte de ella. El hijo sabe que en Galicia no hubo guerra civil, pero si una feroz y vengativa represión. En Galicia, la siempre tan conservadora Galicia, como bien se ocuparon de observar nuestros grandes representantes culturales, triunfó la rebelión militar que devino en golpe de estado frente al poder legalmente establecido. Las armas, apoyadas financieramente por las clases más pudientes y una iglesia colaboracionista que ignoró y traicionó la palabra de Dios, vencieron a las urnas y a la razón, dejando atrás el respeto y la humanidad. 
Muchas personas en nuestro país no desean que se recuerde, no quieren que se revise lo que dan en llamar la memoria histórica. No se trata sólo de leyes: la historia la escriben siempre los vencedores y resulta difícil de conocer cuando está manipulada o tergiversada, pero si se puede intentar reparar la herida abierta por unos sucesos que nunca debieron haber tenido lugar, unos hechos que abocaron a generaciones a la pobreza económica y cultural, a la emigración, a la falta de libertades, a la ignorancia, al atraso de tantos años...
Por eso el hijo aporta ahora las palabras de una persona con relevante categoría moral e intelectual, las palabras de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca, un templo del conocimiento como a él le gustaba decir, en un acto propagandístico de aquel nefasto régimen militar y dictatorial en octubre de 1936, con Millán Astray, Carmen Polo y José María Pemán entre los asistentes. Unamuno, conservador y católico, anciano casi, que inicialmente había apoyado a los sublevados e incluso aceptó ser concejal de Salamanca, pronto se dió cuenta de la barbarie y brutalidad que iba sucediendo, y no dudó en enfrentarse dialécticamente a aquel militar irracional, venerador de la muerte, que era Millán Astray. Su intervención finalizó de la siguiente manera: "Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que no tenéis: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España". Unamuno salió del acto entre insultos y saludos fascistas, no fue agredido gracias a la intervención de la esposa de Franco, que lo acompañó fuera de la Universidad tomado del brazo hasta su domicilio, en donde quedó arrestado. Diez dias después Franco firmó la orden de su destitución como rector y el último día de ese mismo desgraciado año el destituído rector, escritor y pensador falleció.



Nota de actualidad:
En el número 1922 del Pais Semanal del pasado domingo 28 de julio, el escritor, guionista, dramaturgo, traductor y periodista peruano Santiago Roncagliolo publicó un interesante articulo titulado "Lecciones para vivos y muertos" en el que pone de manifiesto que los latinoamericanos han conseguido poner ante la Justicia a dirigentes y militares como Francisco Morales, Alberto Fujimori, Jorge Rafael Videla, Augusto Pinochet o a Florencio Flores (Camarada Artemio), lider de Sendero Luminoso, por sus crimenes de lesa humanidad. Roncagliolo reconoce que para los latinoamericanos España y su Transición política fueron un modelo a seguir, pero opina que los crímenes de la Guerra Civil y de la postguerra española han quedado impunes y se ha abandonado a las familias que buscan los cuerpos de sus padres y abuelos desaparecidos; cuando el juez Garzón trató de investigar el paradero de esos cuerpos, fué despedido por el Poder Judicial. El autor cierra su artículo con una frase contundente: "En ese tema (se refiere a la justicia) como en muchos otros, España ha dejado de dar lecciones".

Más notas de actualidad:
Un alcalde del PP afirmó que las personas condenadas a muerte durante el franquismo posiblemente se lo habrían merecido. Al dia siguiente manifestó que la frase se tomó fuera de contexto, en un pleno en que se debatía una moción de condena a las actividades terroristas de Resistencia Galega y se disculpó de la siguiente manera: "si lo que he dicho ha podido generar polémica, se retira y punto". Una curiosa manera de disculparse...que me recuerda un estilo heredado de otro dirigente.
Por su parte el PP exculpó al alcalde, ya que "si bien sus palabras fueron inaceptables, fueron retiradas de forma inmediata". Ni piensa abrirle expediente disciplinario ni mucho menos pedir su renuncia. Prietas las filas...
Es evidente que existe una total falta de sensibilidad democrática en un partido que hace cada vez más bandera de un autoritarismo a ultranza, tanto en sus declaraciones como en sus actuaciones. Parece claro que las manifestaciones del alcalde provienen más bien de un convencimiento personal que de una "desafortunada intervención": no ha rectificado realmente, sólo ha matizado lo que dijo, y su partido le ha dado el parabién...¿será que todos tienen el mismo talante y convencimiento?. 
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Gracias Vituco, estaba un poco aburrido y, gracias a este correo, ya tengo algo para leer durante lo que resta de semana.

06 agosto 2013

GIROLAMO SAVONAROLA


El prior del convento de San Marco de Florencia, de la orden de los dominicos, fué un exaltado reformista. Gran y apasionado orador, como Miguel de Matamá, fué confesor de Lorenzo de Médicis, a quién no podía ver ni en pintura. El hombre clamaba contra el lujo, las libertades sexuales, la sodomía, las indulgencias de la Iglesia Católica, la depravación de los poderosos y el poder terrenal del Papa, arrastrando a las masas en una creciente indignación ciudadana. La verdad, razones no le faltaban, y además era el primero en practicar la renuncia y el ascetismo, aplicándose duros castigos corporales, cilicio incluído.
Aprovechando la incursión del rey francés Carlos VIII en su camino a Nápoles, en lucha con los austrias españoles y la rendición de Florencia al mencionado rey, se aupó al poder y se constituyó la república de Florencia. De esa época data el "Salón de los quinientos" (Salone dei cinquecento) órgano rector de la ciudad, que alojaba a los representantes del Gran Consejo, presidido por Fra Girolamo.
El prior, ya jefazo republicano, inventó un sistema muy efectivo de rebajarle los humos al personal que se las daba de listillos: en la Piazza de la Signoría obligaba a hacer una hoguera a la que los ciudadanos iban arrojando libros de valor incalculable de la época clásica, obras de arte del renacimiento, ropas lujosas y joyas, tachándolas todas ellas de inmorales. Inventó sin saberlo las "hogueras de las vanidades". El exageradamente austero y despótico monje quería que el personal tuviese costumbres sencillas y piadosas, lo que provocó que algunos se le opusieran, entre ellos los franciscanos (no confundir con los seguidores del Papa Francesco). Sus opositores, llamados los "arrabbiati" (palabra que no necesita traducción), no veían el momento de darle una andanada de hostias, pero el cabrito de Girolamo decía que todo lo hacía en nombre de Dios.
En el frontispicio sobre la entrada principal del Palazzo Vecchio se puede leer "Rex regum et Dominus dominatium" (Rey de reyes y Señor de señores), inspirado por Savonarola. Así aplicaba el asceta su ley, sometiendo a todo Dios (es una forma de hablar, referida en este caso a los ciudadanos). La cosa es que tanto el cántaro fué a la fuente, que acabó por romperse, y el Papa Alejandro VI, el Papa Borgia español, un elemento de lo más depravado e intrigante, se cansó de las invectivas que le lanzaba Girolamo y fué directamente a por él. Savonarola trató de defenderse y hacerse fuerte en el Convento de San Marco, pero su resistencia fué inútil...
Savonarola fué detenido, excomulgado, declarado hereje y torturado hasta que firmó con el único brazo que le dejaron sano (el derecho) su arrepentimiento (total pa ná), ya que lo estrangularon y echaron a la hoguera (a él, pobre, que tanto le gustaban). Como no daba ardido (era difícil hasta para eso), lo tuvieron que arrojar a las llamas en varias ocasiones y posteriormente sus cenizas tiradas al rio Arno (eran unos bestias contaminantes, sin conciencia medioambiental).
Son bien bonitas las pinturas que en el convento de San Marco realizaron Fra Angelico y Fra Bartolomeo (al primero le llaman alli Beato Angelico). Alli están su Anunciación, el Descendimiento y otras obras. Todas las celdas de los monjes cuentan con una pintura y Girolamo también tenía la suya, además de un retrato en el que sale bien feo, con una nariz muy imponente. En San Marco es destacable la biblioteca de Michelozzo di Bartolomeo, que se dedicaba a hacer reformas y palacios por donde le petaba, pero que nada tenía (ni tiene) que ver con otro reformista conocido, el ya citado Michelozzo di Matamá.
Bueno, todo este rollo para decirle a Miguel que muchos de los correos que le mando, cuando contienen fotografias de alta definición (¿se dice así?), vienen devueltos con un mensaje repetitivo y curioso: "mail delivery system". Me está poniendo de una hostia, que como bien decía el barón Scarpia, el jefe de la policía de la ópera Tosca de Puccini, en el "Te Deum", me está haciendo perder la fe en Dios...y me están entrando unas ganas de viajar a Madrid, aunque sea en tren, encender una buena hoguera delante de su casa y empezar a arrojar a las llamas cosas inútiles, que no sé si me aguantaré...

¡Y no sé decirlo de otra manera, COÑO!.
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Pues a mi me llegan de alta resolución y de baja también. Y sobre todo de baja calidad, menos mal que luego le dedico unos minutos y las pongo decentes. No me extraña que algunas el ordenador las rechace, el sabe que se están enviando a gente sensible.
Te esperamos en Madrid, Felizyano se está afilando los colmillos...
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Efectivamente no me llegan algunos correos. Este Santa María Novella (3) me llegó de Josantonio, y los otros dos (que se supone que hay) no los tengo. Vicente debes de tener un virus de esos…

05 agosto 2013

EL TEATRO



El otro 
dia, por casualidad, vi parte de una función de teatro que retransmitían por televisión. Me llamó mucho la atención que utilizaran ese medio, pues no recuerdo que emitiesen algo semejante desde aquellos, en el tiempo, lejanos, "Estudios Uno" que daban por la cadena estatal. Debía tratarse de una obra teatral importante, ya que varias cadenas la retransmitían a un tiempo, y sorprendentemente no se desarrollaba en ningún teatro o sala de funciones, sino en la mismísima cámara de representación territorial de España, esto es, "El Senado". Supuse que esta extraña circunstancia se debía a que no se disponía de ningún local apropiado para albergar un aforo tan numeroso y traté de seguir la representación con cierta curiosidad.

La obra teatral, que la verdad no entendí muy bien, iba de un presidente de un gobierno al que acusaban de corrupto, o de dar apoyo a corruptos, o de beneficiarse económicamente con dinero supuestamente proveniente de la caja "B" de su partido, o algo por el estilo. El papel principal lo interpretaba un actor alto, que lucía gafas y pelo negro, a pesar de que tenía una barba muy recortada de color blanco (debía ser cosa del maquillaje). El actor vestía un traje de tono oscuro, casi severo, que acentuaba la expresión seria de su rostro. Se desplazaba sorprendentemente desde el patio de butacas (no entendí porqué) a una tribuna, caminando con solemnidad y, al menos a mi me lo pareció, con cierta chulería (si bien reconozco que muchos actores de cine y galanes me dan la misma impresión cuando caminan, por ejemplo John Wayne o Charlton Heston). Este actor principal leía unas notas que había dispuesto en su atril y se dirigía al público como reprochándole algo y repitiendo a menudo las frases, como recalcándolas (debía ser por si no lo habían escuchado bien). Sus gestos parecían autoritarios, subiendo y bajando la mano derecha al ritmo de su discurso, y en ocasiones señalaba con el dedo índice (el acusador) a una parte del público. Me llamó la atención, además, que arrastrase las sílabas que contenían la letra "S" de manera que sonaba "SH".

Otro actor, que le daba réplica, debía interpretar el papel de fiscal o acusador (después me dí cuenta de que otros actores secundarios hacían el mismo papel, cosa que tampoco entendí muy bien). También iba de traje, pero su aspecto no era tan bueno como el del actor principal. Era calvo y también llevaba una barba recortada canosa, pero no usaba lentes. Parecía cansado y muy cargado de hombros, como si tuviese una gran responsabilidad o se sintiese abrumado por el papel que tenía que interpretar. Ocupó la misma tribuna que el actor principal y desde allí se dirigía a este, que se había vuelto a sentar entre el público. A veces parecía trastabillarse y no resultaba tan autoritario o imperioso en su gestualidad.
Después intervenían otros actores y también una actriz rubia (poco agraciada), pero la verdad, la cosa se repetía continuamente, era como si todos quisieran interpretar el mismo papel de fiscal o acusador y señalar con el dedo al actor principal, recriminándole su conducta (en la ficción me refiero), así que perdí el interés y ya no seguí la obra, a pesar de que en un giro o truco teatral que intentaba sorprender al espectador, el acusado pasó a ser el acusador.
Francamente, la obra no me gustó nada, o no la entendí; puede ser que fuese una función de "teatro del absurdo" como las del célebre Ionescu, o bien una función de una nueva tendencia de esas que solo el autor y sus acólitos entiende, pero no se la recomendaría a nadie. Sin embargo noté que el público aplaudía entusiasmado y con un fervor fuera de lugar las interpretaciones de los actores, especialmente las del actor principal, al que incluso llegaron a abrazar y dar palmaditas en la espalda. Fué curioso comprobar como en un momento en que el galán se había sentado en el auditorio, una señorita pizpireta que tenía al lado le tendió un móvil, enseñándole con satisfacción algo que supuse debía tratarse de alguna felicitación a distancia por lo bien que había actuado, pues ya dije que lo retransmitían varias cadenas y tal vez la felicitación provenía de algún espectador que como yo, la seguía desde su casa. Otra parte del público de la sala, menos numeroso, aplaudía a su vez las interpretaciones del segundo actor, en su papel de atribulado fiscal o acusador, que sonreía como el primero, pero en un tono menor, como mucho más timido.
Finalmente apagué el televisor, muy decepcionado con aquel bodrio insoportable y extrañado por el comportamiento del público asistente en la sala, que me pareció que no era nada imparcial, o bien en lugar de pagar la entrada les habían pagado por asistir. Los actores me parecieron mediocres también, en consonancia con la obra, poco creíbles en sus papeles, forzados y con poca naturalidad. En resumen, como el teatro mismo, una farsa.
La sorpresa la llevé al dia siguiente al leer los diarios: todos hablaban de la obra de teatro y algunos ponían por las nubes al actor principal, al que consideraban muy profesional en su papel, creíble incluso para llevar la función teatral en una gira por los países del centro y norte de Europa (me quedé con la impresión de que la compañía teatral le habría soltado unos buenos dineros a los diarios para que publicasen semejantes artículos de opinión). Yo no daba crédito a lo que leía...pero bueno, tal vez es que no soy ningún entendido en las nuevas tendencias del mundo del teatro. De todos modos, opino que va a ser un sonoro fracaso...
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¡Jodeeeeerrrr! Despúes de mes y pico me acerco a Vigo para hacer un poco el cristo y me encuentro esto como primer correo.
Os acompaño en el sentimiento. Llevais un mes así? Cierro el correo y vuelvo a Aldan.
El que quiera tomar un cerveza de gorra, que se acerque y me esplique los demas correos. Seguro que los hay.
Bicos
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Vaya mierda de relato, ahora me quedo sin saber el final. Voy a buscar por internet a ver si la veo completa... 
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No hace falta que la veas completa, ya te digo yo el final: no pasa nada, todos son inocentes y en la próximas elecciones reparto de votos para el acusado y el fiscal (los dos de la barba).
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Esta farsa teatral no tiene fin....seguiremos mangoneados por ambos, o por uno de ellos,  si no nos soliviantamos (y ya somos un poco mayores),  o se soliviantan, o se indignan aun más los que vengan detras. Reconozco que estoy un poco beligerante, y yo me tengo por tranquilo, pero es que estos dos.... (sobre todo el actor principal por desgracia gallego y maricón).

03 agosto 2013

LA BELLA SIENA

Catedral de Siena
Catedral de Siena
La capilla de la Plaza del Campo, Siena

Torre de Mangia en el Palacio Público en la Plaza del Campo, Siena

Campanario Catedral de Siena
Vituco en un parking con Siena al fondo
Tras la alta mortandad provocada por la peste en el siglo XIV y la derrota frente a Florencia en el XVI, en la batalla de Marciano della Chiana, provincia de Arezzo, enmarcada dentro de las llamadas guerras italianas entre Italia y España, que enfrentó a Enrique II de Francia con el proclamado emperador Carlos I de España y V de Alemania, en la que resultó vencedor este último, la República de Siena quedó integrada en el Gran Ducado de la Toscana y relegada respecto a Florencia. La ciudad de Siena, desde entonces, parece detenida en el tiempo.
Y efectivamente, pasear sus calles medievales es viajar a otra época, zambullirse de lleno en la historia. El dia de nuestra visita comenzamos el recorrido desde los alrededores de la imponente "Fortezza Medicea", y bajamos bulliciosas callejuelas pobladas de turistas, en una de las cuales se encuentra la "Loggia della mercancía", hasta alcanzar el centro histórico, que gira alrededor de la famosa "Piazza del Campo", donde se celebra el espectáculo medieval llamado "Palio di Siena". En la plaza se encuentra la réplica de la hermosa y marmórea "Fonte Gaia" de Jacopo della Quercia (el mismo que realizó el monumento fúnebre a "Ilaria del Carretto" en la catedral de Lucca, que ya envié en otro correo), justo enfrente del Palazzo Pubblico, con su elevada torre. El museo civico del palacio, que hace las veces de ayuntamiento, alberga la sala del Mappamondo, llamada asi por el mapamundi del siglo XV de Ambrogio Lorenzeti, donde está ubicada también una capilla con bellas pinturas de la escuela de Siena y una cuidada sillería de coro, así como la "Maestá" de Simone Martini, y el fresco del condottiero Guidoriccio da Fogliano, del mismo autor, ya comentada en otro correo. En la "Sala della Pace" están las pinturas de los hermanos Lorenzeti con las alegorías del Buen y Mal Gobierno y finalmente la Sala del "Risorgimento", del XIX , que recrea la unificación de Italia.
El Duomo de Siena, catedral gótica dedicada a Santa María de la Asunción, es una auténtica joya monumental, especialmente en su interior, uno de los más hermosos que un servidor haya visto en su vida, con elegantes columnas de mármol blanco y negro. El pavimento del suelo, decorado también con incrustaciones de mármol, presenta en algunas partes escenas bíblicas y en otras unos maravillosos mosaicos geométricos. Destacan los llamados "paneles del púlpito" esculpidos por Nicola Pisano, arquitecto y escultor de un pueblo de la provincia de Lucca, al que se debe la mayor parte de la obra de la catedral. Nicola Pisano es también el artífice de otro maravilloso púlpito, éste en el baptisterio de Pisa, que le dió la fama y el sobrenombre de su apellido. En el interior también se encuentra otra joya, la espectacular Biblioteca Piccolomini, con frescos del pintor sordo Pinturicchio.
La fachada se debe a Giovanni Pisano, hijo de Nicola, que creó una bella portada gótica con estatuas, gárgolas y mármol blanco, rojo y verde, presidida por el símbolo del Sol en el tímpano de la puerta central, una alegoría del triunfo de Cristo con el que San Bernardino de Siena intentó superar las diferencias entre los distintos barrios de la ciudad. La peste negra que diezmó Siena impidió que el templo se ensanchara con una nave lateral, que permanece a la vista incompleta.
Concluímos la visita a la ciudad entrando en la iglesia también gótica de San Doménico, donde se encuentra la capilla dedicada a Santa Caterina, con su cabeza incorrupta custodiada en un tabernáculo de mármol dorado.

Me gusta pensar que tal vez el escritor Dan Brown quedó prendado de la belleza de la ciudad de Siena en su viaje por la Toscana en busca de ambientación para su obra, y tal vez por ese motivo le puso el nombre de Sienna al personaje femenino principal de su última novela, pero en lo que a mi concierne, ni la calidad de las fotografías obtenidas con el móvil, ni el tiempo dedicado a la visita hacen justicia a una ciudad que merecía una estancia más reposada y completa. Pero...¿quién sabe?...¡tal vez podamos regresar en otra ocasión!.


31 julio 2013

LA PERDIDA DIGNIDAD DE TARSIZIO TONTONE



Para mi amigo Miguel: él ya sabrá el motivo...
 
Los primeros y tibios rayos de sol comenzaban a despuntar por encima de las copas de los cedros plantados en la parte inferior del paseo, acentuando el verdor oscuro de éstos y el otro verdor, más llamativo, del cuidado césped que a esa hora estaba siendo regado por los aspersores automatizados que giraban metódicamente cubriendo la superficie que les había sido asignada. Tarsizio Tontone, que en ese momento caminaba abstraído por el pintado asfalto habilitado para uso peatonal, en la zona que lucía un color marrón desvaído, a diferencia del negro oscuro de la otra zona reservada para la circulación rodada, no pudo evitar el remojón bajo el chorro de agua de uno de los aspersores, al tiempo que emitía un gruñido de protesta, seguido de todo tipo de improperios e imprecaciones. El desahogo fué ignorado por completo por las palomas, gorriones y urracas, que siguieron con sus trinos, graznidos y vuelos más o menos acrobáticos en su progresivo ajetreo matutino.
Con las perneras de los pantalones húmedas y un creciente malhumor, Tarsizio vió truncado de cuajo el prometedor arranque de aquel despejado día de primavera, camino de su centro laboral. Miró hacia el cielo, como exigiendo una rápida y cumplida explicación, y se encontró con el certero impacto de una cagada en la frente. Reaccionó como un resorte, dando un salto hacia atrás, que no arreglaba para nada las consecuencias del impacto, al tiempo que alzaba los brazos como un muñeco y lanzaba un alarido descomunal, que esta vez si hizo callar a los animalillos que por allí pululaban, a excepción de un perro de grandes dimensiones, que muy al contrario, se puso a ladrar ferozmente, enseñando su bien dotada y poblada dentadura. Tarsizio Tontone, al apoyar los pies nuevamente en el asfalto, fué incapaz de controlar la estabilidad de su cuerpo, y trastabillando hacia atrás, acabó insertado en el seto que felizmente le detuvo, ya que a partir del mismo se abría un desnivel de unos tres metros de altura. Lejos de alegrarse por su suerte, se enfureció aún más, perdió totalmente el control y fuera de sí luchó por librarse del abrazo del seto en primera instancia para a continuación echar a correr como un poseso, invadiendo a gritos el recién mojado césped, desplazándose a gran velocidad entre los árboles, hasta que el esfuerzo de la carrera y el cansancio de sus cuerdas vocales le obligaron a detenerse, jadeante, y apoyarse en el tronco de un hermoso ejemplar de arce negundo. Enseguida fué consciente del estropicio provocado en su ropa, con la chaqueta hecha jirones, el pantalón ensuciado y los zapatos encharcados de agua y barro, pero su nivel de consciencia se elevó al comprobar que el cánido que le había comenzado a ladrar se le acercaba a la carrera, a velocidad de vértigo y con una amenazante expresión, acentuada por aquel enorme bistec de color rojizo que asomaba entre sus fauces. Tarsizio solo tuvo tiempo de alzar los brazos instintivamente, tratando de proteger su cabeza, mientras contemplaba con horror el salto del can sobre él; el peso del animal y el choque le hicieron caer derribado como un pelele, pero el azar quiso que el perro, en su impulso, sobrepasase el bulto del hombre y en una mala caída se dañase una de las patas delanteras. De inmediato, para sorpresa de Tarsizio, el can se puso a gemir y lamer su pata dañada, lo que fue aprovechado por el primero para iniciar su huída, desentendiéndose del asunto...
Durante unos segundos una agradable sensación de alivio inundó a Tarsizio Tontone, que comenzaba a recomponer su deslucida presencia física y anímica, pero los hados, en ese día, no parecían muy dispuestos a darle sosiego: el fornido corpachón de un hombre joven, con el pelo cortado al cero, pantalones y botas de asalto negras y una camisa blanca donde un rojo chillón destacaba con la palabra "skinhead" cruzada sobre una calavera, se veía recortado con el sol detrás, precedido de un alarmante e indescriptible grito sobrenatural...
El pobre de Tarsizio Tontone quedó petrificado, anclado al suelo, mientras sus desencajados y horrorizados ojos contemplaban los desencajados y horrorosos ojos de aquel energúmeno que a grandes zancadas se le acercaba en línea recta. Tarsizio cerró los ojos, y trató de taparse los oídos, en un burdo intento de ausentarse de aquella terrible realidad, pero como suele ocurrir en tales ocasiones, el efecto deseado nunca se cumple, y si el contrario: el golpe que recibió en la cara le devolvió con fuerza y a la fuerza al tiempo exacto de su existencia, de manera totalmente irrefutable. A partir de ahi todo se volvió irreal...Tarsizio recordaría toda su vida aquel dia en que aprendió a volar...
En la comisaría, el "skinhead", con el lastimero perro en brazos, había presentado una demanda contra Tarsizio, acusado de agresión al animal, propiedad del energúmeno. La funcionaria, una fea muchacha con el pelo en cresta teñido de azul cobalto, que casualmente pertenecía a la Sociedad Protectora de Animales, miraba con desaprobación y expresión de asco la tumefacta cara del demandado, que como consecuencia de los golpes recibidos era incapaz de hacerse entender mediante la expresión oral: balbuceaba palabras ininteligibles en tanto hilillos de sangre mezclados con baba caían por la comisura de sus labios. Ante la opresiva e intimidante presencia del energúmeno y la eficaz colaboración de la funcionaria con éste, el magullado Tarsizio Tontone pensó que era preferible llegar a un acuerdo rápido y evitar que prosperase aquel despropósito. Se acercó al energúmeno, le cogió por el brazo, percatándose en ese momento de que su mano apenas lograba asir la musculada y dura extremidad de aquel fenómeno, y le mostró unos billetes de 50 euros que previamente sacó de su billetera. La desorbitada mirada del energúmeno fue interpretada inicialmente por Tarsizio Tontone como de sorpresa y aceptación, pero en realidad acabó siendo de sorpresa, si, pero también de indignación: el energúmeno, dado un empujón al atribulado Tarsizio, a grandes voces se dirigió a la funcionaria, que en ese momento se encontraba embobada acariciando al cánido, manifestando que aquel tipejo le pretendía comprar con su sucio dinero...y acto seguido presentó una nueva demanda contra Tarsizio, con la aprobación y connivencia de su aliada.
Con una copia de las denuncias en el bolsillo, el orgullo por los suelos y un aspecto realmente desolador, el pobre Tarsizio Tontone, llevado por un arcaico sentido del deber, decidió ir directamente a su puesto de trabajo en la oficina de la Via delle Vongole de la Casa di Risparmio di San Miniato, en lugar de pasar previamente por su domicilio y adecentarse un poco. Solicitó los servicios de un taxi, y en cuanto se hubo subido al vehículo, el conductor, dando un respingo, se puso en marcha acelerando camino del Hospitale delle Inocenti, hasta que Tarsizio pudo explicarse y darle la dirección correcta para la carrera. En el trayecto tuvo que soportar las miradas a hurtadillas del taxista a través del espejo retrovisor, al tiempo que éste le inquería, insistente, sobre los motivos de su alarmante estado...
A su llegada a la oficina, todas las miradas confluyeron en él. Miradas de estupor, de incredulidad, de sorpresa, que pronto fueron girando hacia la desconfianza y la reprobación por su aspecto; incluso una clienta vieja y antipática manifestó por lo bajo, pero de manera clara, que "como se iba a confiar en los Bancos con empleados de esa guisa". Tarsizio, con la poca dignidad que le quedaba, cruzó rápidamente hacia su despacho, con una leve inclinación de cabeza al tiempo que saludaba con un "buongiorno" a sus estupefactos compañeros. Encendió su ordenador y apenas habían transcurrido un par de minutos hizo presencia el responsable del "uffizio", Alfio Tronatore, con su desagradable nariz aguileña, su mirada inquisitiva e iracunda y su insoportable carácter despótico. Tarsizio tragó saliva, mientras la tronante voz de Alfio Tronatore iba desgranando los retrasos, incumplimientos e ineficacia de su subordinado. En la mente de Tarsizio Tontone un "clic" le hizo desconectar de la realidad, y mientras sus ojos permanecían fijos en el rostro congestionado de su jefe, su pensamiento había recalado en una plácida playa de la costa amalfitana, rodeado de bellezas morenas y rubias en mínimos biquinis, hasta que lo que juraría que eran ladridos, que en realidad eran las voces del "signore" Tronante, le devolvieron a la realidad, justo en el momento en que el primero se volvía desde la puerta hacia él, para asestarle el golpe bajo definitivo: "Y por favor, Tontone, haga el favor de venir un poco más presentable a trabajar".
De vuelta a su casa, ya por la tarde, Tarsizio por fin se adecentó y relajó. Tomó una buena ducha y tras contemplar su mal aspecto en el espejo, decidió ponerse el pijama y echar una cabezadita en cama. Despertó al cabo de unas dos horas, hacia las ocho de la tarde, cuando oyó el sonido de la puerta al abrirse. "Buona sera", dijo la voz desganada de su esposa Tiberia, seguida del tintineo de las llaves al cerrar. La esposa se metió en la cocina, se preparó algo de cena sin contar con Tarsizio, circunstancia esta que se repetía a diario, y posteriormente se dispuso a ver una horrenda serie de televisión para evadirse de la realidad. Tarsizio quedó en cama, leyendo una biografía de Francesco Petrarca y sintiéndose cada vez mejor pensó que era una buena ocasión para intentar lo que el llamaba "el asalto a la fortezza di Tiberia", ya que estaba encamado y duchado, preparado convenientemente para la emboscada. Con un brillo de esperanza y ¿por qué no decirlo?, también de malicia en los ojos, apagó la luz y esperó nervioso y tenso la oportunidad de iniciar su estrategia...
Cuando Tiberia, previo paso por el cuarto de baño para la realización de los ritos que cualquier mujer acostumbra, levantó el embozo de la cama y se introdujo en ella por el lado que le correspondía, Tarsizio vio llegada la señal de despliegue y se situó detrás de su esposa, arrimándose al morlaco, pero esta le rechazó con firmeza al tiempo que le manifestó con su voz chillona: ¡estoy cansada y he tenido un mal dia!..
 
Dos horas después, el insomne Tarsizio, perdida ya totalmente su dignidad, se debatía entre la duda de tomarse un vaso de leche con un somnífero para conciliar el sueño o bien levantarse y ver en la cadena televisiva "RAI SPORT" algún partido en diferido de la "Fiorentina" en su querido "Calcio".
 

30 julio 2013

Verano caluroso

Berna

Chateau de Chillon en Lausanne
Friburgo
Lugano
Padova
Rheinfall
Stein
Venezia
Venezia
Zurich
Zurich
Para mitigar en lo posible los calores del verano, para aquellos que se encuentren trabajando, os paso unas fotos de lo más refrescante..

29 julio 2013

DIA NUBLADO

La "luz viajera" se apagó para J. J. Cale este viernes a los 74 años. Su relajada música viajó conmigo y mi familia durante muchos años, amenizando nuestros trayectos en automóvil...

Una nube ocultó su luz...quizá una nube parecida a la que ocultó inesperada y trágicamente la luz de otros viajeros en una curva fatídica...

Descansen en paz.

27 julio 2013

Tecnología Suiza.


Que los suizos estaban mas adelantados en ciertos temas que el resto del mundo, mas o menos era conocido de todos, pero seguro que ninguno de vosotros tenía ni puta idea de que ya en la edad media sus técnicas de construcción estaban cinco siglos por delante. 

Pues es cierto, en la imagen podéis ver como se habrían puesto las piedras de las murallas de Friburgo......

Además hasta eran innovadores en los nombres de las empresas, nada de cosas como 
Construcciones el Cruzado, Inmobiliaria Saboya  o mariconadas por el estilo...


24 julio 2013

OTROS "CONDOTTIERI"...

 Catedral de Santa Maria del Fiore, en Florencia 
Castello Sforzesco, Milan.

Las ciudades-estado italianas contrataban en la edad media a tropas de mercenarios, al frente de las cuales se situaba el capitán o "condottiero". Los ideales e intereses de los "condottieri" eran fama y riqueza, fuese esta tierras o dinero, y lo mismo les daba luchar bajo las órdenes de unos u otros estados: su fidelidad se compraba o vendía con dinero, al mejor postor.
El poder de las ciudades italianas en aquella época era muy importante: basta con recordar, por ejemplo, el papel que la flota pisana tuvo en las luchas en la península ibérica entre los hermanastros Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara (recordemos también al "Príncipe Negro" Eduardo de Gales, que luchó por el primero, y a Bertrand Du Guesclin, al mando de las "compañías blancas" al servicio de Enrique). Génova, Florencia, Venecia, Milán, Pisa, Siena (hasta su derrota con Florencia), florecieron en aquella época.
La fama de los mercenarios les llevó a ser admirados, reconocidos y retratados en aquel tiempo: sorprende, por ejemplo, el fresco de Simone Martini del condottiero Guidoriccio da Fogliano, situado justo enfrente de su "Maestá" (Virgen triunfante), en el Palazzo Pubblico de Siena. Más sorprendente aún es encontrarse el retrato ecuestre de otro mercenario, en este caso el inglés John Hawkwood, obra de Paolo Ucello, ni más ni menos que en la catedral de Santa Maria del Fiore, en Florencia.
Dando un salto en el tiempo, ya en el siglo XV, otro relevante personaje, Francesco Sforza, nacido en la Toscana, pero famoso por haber servido al Papa de aquella época y al Dux de Milan, en sus campañas contra Venecia, marcó la decadencia de esta última, acelerada con la pérdida de sus negocios marítimos con Constantinopla y el lejano Oriente. No es nada apreciado en Venecia, pero en Milán se conserva su enorme Castello Sforzesco.

EL CID CAMPEADOR, UN "CONDOTTIERO"

Castello Sforzesco, Milan.(En primer término el "Condottiero")
Hace algunas fechas José María Aznar volvió a la actualidad política con una polémica entrevista. Los medios de la derecha aprovecharon la ocasión para intentar ponerle en órbita de nuevo, y en un oportuno reportaje, su magnificado adalid manifestó que uno de sus personajes favoritos era El Cid Campeador, acompañándose el texto con la publicación de una antigua fotografía suya en la que salía disfrazado al modo del histórico guerrero castellano, si bien en la misma el ropaje le venía demasiado grande, rozando casi el ridículo...
De pequeño también un servidor quería ser como El Cid Campeador, alentado y aleccionado debidamente con las lecturas de aquel ultrapropagandístico libro del régimen franquista llamado "Cien Figuras Españolas". Por fortuna, a medida que crecí y tuve la oportunidad de formarme e informarme de modo más independiente, supe que la historia de Rodrigo Diaz de Vivar realmente fue muy distinta a la que me habían hecho creer...
Rodrigo nació hacia mediados del siglo XI, probablemente en la población cercana a Burgos que hoy es Vivar del Cid, aunque no está documentado. Descendía de una familia hidalga, y poseía cierta cultura: sabía leer y escribir y tenía ciertas nociones legales de la justicia de aquella época. En ese tiempo la península se hallaba dividida en la parte cristiana por los reinos de León (que agrupaba el condado de Castilla, Galicia, León y Norte de Portugal),  el reino de Navarra, el condado de Ribagorza (que en su expansión sería después Aragón) y los condados catalanes. En la parte ocupada por los árabes, los reinos principales eran Granada, Badajoz, Toledo y Zaragoza. Además había otros muchos pequeños reinos de taifas, dependientes en general de otros reinos árabes o cristianos. El principal rey cristiano, Fernando I de León, dejó a su muerte a su hijo Sancho el reino de León, a su hijo Alfonso le dejó Castilla, a su hijo García, Galicia y a sus hijas Elvira y Urraca las plazas de Toro y Zamora.
Rodrigo estuvo desde muy joven a las órdenes del rey Sancho, hasta que este fue asesinado en el sitio de Zamora (acordáos del portillo de la traición para los leoneses, o de la lealtad para los seguidores de Urraca y Alfonso), por Bellido Dolfos, noble partidario de éstos últimos, quien le tendió una trampa.
Después pasó a las órdenes del rey Alfonso VI, que sucedió a su hermano Sancho, quien volvió a aunar las tres coronas de Galicia, León y Castilla, tras diversos enfrentamientos con sus hermanos, a los que venció. El rey Alfonso, pese a la leyenda dejada por los romances y el poema del Mio Cid (Dios que buen vasallo, si hubiese buen señor...), concedió a Roderic incluso el matrimonio con su sobrina Jimena. La famosa Jura de Santa Gadea, en la que el Cid supuestamente hizo jurar tres veces al rey Alfonso que nada tenía que ver con la muerte de su hermano Sancho, carece absolutamente de fundamento según todos los historiadores, y las desavenencias entre rey y vasallo tuvieron que ver más con los excesos de este último en los servicios prestados (órdenes no ejecutadas, incursiones en territorios amigos, rapiñas y botines obtenidos incluso de aliados...), que en la supuesta animadversión del rey al caballero. 
Como se dijo, muchos reinos de taifas eran deudos de reinos cristianos, y se les obligaba a pagar "parias" o tributos. Así sucedía con el de Zaragoza (maravilloso legado árabe el palacio de Aljafería), con el de Toledo y con el de Badajoz, con respecto al rey castellano. El Cid, llamado "Campeador" por sus victorias a campo abierto, luchó en las dos ocasiones en que estuvo desterrado (en la segunda despojado de sus bienes), a las órdenes de reyes árabes. Fueron precisamente los árabes quienes le acabaron otorgando el sobrenombre del "Cid" (deriva de "mio Sidi", en árabe "mi Señor").
El Cid, por tanto, no luchaba ni por altos ideales ni en favor de su religión y en contra de los musulmanes. Luchó en contra de otros reyes cristianos (Navarra, Condes de Barcelona, Aragón) y al mando o al lado de tropas árabes, y también lo contrario (con tropas cristianas luchó contra árabes). Su mayor éxito fue conquistar en solitario la plaza de Valencia a los almorávides; el Cid nunca conoció la derrota, pero Rodrigo Diaz de Vivar era más bien un mercenario, cuyo objetivo era conseguir riqueza y favores para si y para sus huestes, tropas o mesnadas, con su siempre fiel Alvar Fáñez al frente: esto es, lo que en Italia se llamaría un "condottiero". 
Explicado esto, ciertamente le viene al pelo al pavoneante Sr. Aznar que siga teniendo como héroe o personaje al que parecerse al Cid Campeador...está claro que el chulesco político o es o un ignorante en historia (no creo que sea lo único en que es un ignorante, pues se cree mucho más inteligente de lo que realmente es o demuestra) o se trata de un individuo del mismo corte que su ídolo, es decir, un personaje carente de ideales, cuyo objetivo principal en la vida siempre fue actuar en su propio beneficio o en el de sus adláteres, al margen del bien común.

EQUIPACIÓN PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA

¿Qué os parece?.
vale, pero yo quiero ir de los azulgranas.. 
ado,ado.

20 julio 2013

UN VISIONARIO


Esta escultura barroca de Vincenzo Rossi forma parte de la serie "Los trabajos de Hércules" que acompañan al "Genio de la Victoria" de Miguel Angel Buonarroti en los salones del "Cinquecento" del Palazzo Vecchio de Florencia. Concretamente representa a Hércules luchando con uno de los caballos de Diomedes (aunque en la mitología griega realmente eran yeguas que comían carne humana).
No cabe duda de que Rossi (1525-1587) fué un visionario, pues plasmó en su tiempo con asombrosa fidelidad, uno cualquiera de los lances que se producen en los partidillos de futbito entre Chorons y Brasileiros...

PROPIEDAD PRIVADA


La curiosa fotografía está tomada en la Azienda Agrícola Montebelli, una especie de hotel rural donde compartimos habitación con una salamanquesa. Era de noche y las avecillas dormían tan plácidamente que no repararon en nuestra presencia. A primera vista un gorrión y un vencejo, ¿o tal vez una golondrina?, descansan tras el trajín del ajetreo diurno de sus vuelos. Una mirada más atenta nos indica que mientras el gorrión, en un plano inferior, permanece sobre la parte superior de la puerta, la otra ave se acomoda dentro del confort y bienestar de un nido, en una zona más elevada. Una mirada todavía más minuciosa nos reporta la existencia de un segundo nido, a la derecha de la imagen, vacío, cuya propiedad cabe atribuir, como el primero, al ave migratoria. Deducimos que ésta los ha construído y que ha preferido, sabe Dios por qué motivo, el primero de ellos.
Ya tenemos el concepto de propiedad privada: el ave que construyó los nidos es la dueña de estos, mientras el pobrecillo gorrión, cuyos trinos son tan agradables, no tiene ninguno. El gorrión podría efectuar una oferta de compra, tal vez una fuerte suma de dinero, para optar a hacerse con la propiedad del nido, pero también podría toparse con la negativa de su vecino, que se niega a vender. Como alternativa más económica a corto plazo, podría solicitar precio en alquiler del apetecible hogar, pero también en ese caso cabría la posibilidad de que el dueño lo reservase para su uso personal como segunda vivienda o lo tuviese a disposición de algún familiar, ausente en esos momentos. No cabe duda de que el gorrión lo tiene complicado: se ve claramente por su aspecto que no es un gorrión pudiente, es más bien un pajarillo de poca pluma, de vuelo de baja altura, y quizá solo pueda ofrecer su propio trabajo por cuenta del otro congénere. La cosa pinta mal...puede acabar esclavizado laboralmente, en unas condiciones denigrantes, a merced de los caprichos del dueño del nido, o lo que es peor, acabar explotado sexualmente por la otra ave o los amigos de ésta...
Lo que queda claro es que el vencejo, ¿o es una golondrina?, descansa feliz y relajado, amparado por los derechos inalienables e inviolables de su propiedad privada, con la seguridad jurídica reconocida por la ley de los usos y costumbres. Está en una posición de superioridad con respecto al gorrioncillo, que cantará muy bien, pero no es nada previsor ni habilidoso en esto de trabajarse un futuro mejor.
Sabemos que ambas avecillas no están nada puestas tanto en materia contractual como de derecho, bastante tienen con haber aprendido a volar y ganarse la vida a la procura de insectos, arácnidos, gusanos y otros bocados que llevarse a su propio gaznate o tal vez a los de su progenie...todo lo que antecede, es obvio, es un recurso retórico, un episodio prosopopéyico inventado. Las aves no son tan retorcidas como los humanos, se mueven por instinto, no de manera racional...pero la imagen, sin duda, resulta un tanto inquietante... 

19 julio 2013

El tiempo es oro








Te equivocas Pepe, para los suizos el dinero no es importante, de hecho no gastan un duro ( allí el dicho es que no gastan un franco suizo) así que el dinero del Bárcenas en realidad es una preocupación y ahora papeleos y explicaciones. 
Para los suizos lo verdaderamente importante es el tiempo, por aquello de
           EL TIEMPO ES ORO
efectivamente, si observamos atentamente veremos que el tiempo allí es una p. mierda, 
es decir que no pueden salir de casa, 
es decir que no pueden gastar ese dinero, 
y como no salen de casa, las aceras las asfaltan con alquitrán, porque no encontraron nada mas barato ( hasta que descubran que se puede asfaltar con chicles usados) 
Y si seguimos observando, veremos que las iglesias están prácticamente sin amueblar por dentro, pero su obsesión por el tiempo les lleva a poner relojes por todas las esquinas, en iglesias, ayuntamientos, parques, tiendas, puertas.......
Aquí una pequeña muestra,   si alguien esta interesado, tengo mas fotos con este aparello infernal. 
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Ya que el dinero no es importante podrían enviarnos un par de relojes
buenos para aquí, ya que allí les sobran. Son unos cabritos.
Pepe

¿QUIÉN LA TIENE MÁS GRANDE?








A eso jugaban en San Gigmignano, a ver quien la tenía más grande...
(Me refiero a las torres)


I VINI DELLA TOSCANA


En las fotografías: viñedos de la D.O.C. Monteregio di Massa Maritima y de la D.O.C.G. Chianti Classico.
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Según la O.I.V. (Organización Internacional de la Viña y el Vino), en 2012 Italia ocupaba el segundo lugar mundial en elaboración de vino, sin contar zumo y mosto. Precisamente también ocupa el segundo lugar mundial en cuanto a porcentaje de consumo de su población, además de ser uno de los países con más antiguedad en sus zonas de elaboración, ya que producen vinos desde antes del tiempo de los romanos. Todo esto hace que sus vinos sean conocidos y reconocidos a nivel mundial, estrategias de márketing incluídas.
Y dentro de Italia destaca la Toscana, como zona geográfica con vinos más conocidos, también a nivel mundial. La uva tinta más plantada, la "sangiovese" está presente en sus vinos más característicos. Entre las variedades blancas destacan la "vernaccia", la "vermentino" y la "ansonica" de la zona de Monte Argentario. La primera de ellas, en elaboración con uva pasificada, da lugar al famoso "vin santo" de San Gigmignano, un vino dulce muy similar a los moscateles, que suele acompañar en los postres a los también famosos "cantucci", bizcochos secos de almendra muy apreciados en la gastronomía toscana. Los mejores vinos, en todo caso, son los tintos.
La "sangiovese" da lugar a vinos un tanto austeros si no son de calidad. Normalmente, si no se indica nada en los restaurantes, bares y cafeterías, te sirven un vino "di tavola" (de mesa), en ocasiones en jarra (por lo que no ves ni la etiqueta del vino), y cuya procedencia es incierta, al contrario que su calidad que es cierta, pero mala. Los precios normalmente son caros o muy caros, a medida que exiges calidad: una buena solución es pedir vinos con denominación I.G.T. Toscana (Indicación Geográfica Típica), que ya suelen aportar más información, como zona de producción y la variedad de uva, aunque no todos los productores lo hacen. En general los italianos dan preferencia a la zona de elaboración y no informan del tipo de vino o de la casta utilizada.
Las D.O.C. tal como las conocemos en España, ya son indicativas de vinos de buena calidad. En la Toscana hay zonas con D.O.C.G. (denominaciones de origen controladas y garantizadas) que aseguran la mejor calidad de los vinos elaborados: Chianti, Chianti Classico, Brunello di Montalcino, Morellino di Scansano, Vino Nobile de Montepulciano y Carmignano son las que han alcanzado esta distinción.
La región más extensa es el Chianti, y según la provincia en donde estén situadas sus colinas reciben el apelativo correspondiente: "Colli senesi" para los de Siena, "Colli aretino" los de Arezzo, "Colli pisano" los de Pisa, "Colli Fiorentini" los de Florencia, aunque hay otras subzonas como los "Rufina" de Florencia, que también son de calidad. Nosotros tuvimos la suerte de estar alojados dos noches en Radda in Chianti, por lo que disfrutamos en las cenas con vinos de la D.O.C.G. Chianti Classico, a mi juicio los mejores (a expensas de probar los de la denominación Chianti Superiore, que se escapan, claro está, a mi capacidad económica).
Como ya dije, la uva "sangiovese" da vinos un tanto austeros, con color no muy profundo y aromas uniformes que recuerdan los pétalos de rosa, y no es coña. Tienen acidez limitada y alcohol medio, y algunos productores suavizan su característica austeridad añadiéndole un pequeño porcentaje de otras uvas (es normal que aparezcan las francesas cabernet sauvignon, merlot o syrah, o también la tinta italiana "cannaiolo", o incluso alguna uva blanca).
Los vinos más selectos y caros (y mejores), elaborados con uva sangiovese, son los Brunello di Montalcino, pero no los probé (precios en restaurante superiores a 30 euros). Si probé un Poliziano de la D.O.C.G. Vino Nobile de Montepulciano, que me pareció bastante bueno, excelente para comer. Una opción para no pagar un precio elevado es optar por las versiones "rosso" de ambas denominaciones. Al sur de la provincia de Grosseto se encuentra la D.O.C. La Parrina, con vinos más asequibles en precio.
A partir de mediados del siglo pasado se comenzó a hablar de los vinos "supertoscanos", vinos no adscritos a ninguna de las denominaciones calificadas y por tanto libres del rigor en el respeto a los cultivos de uvas tradicionales de la Toscana. El precursor fue el marqués Mario Incisa della Rochetta, que pasó unos años en Burdeos y plantó las uvas traídas de aquella denominación (cabernet sauvignon y merlot, fundamentalmente) en un terruño pedregoso de su propiedad cerca de la costa Toscana. Nació así el "Sassicaia", hoy uno de los grandes vinos mundiales. A ese éxito se unió años más tarde otro marqués, Piero Antinori, creador del "Tignanello" otro vino de la Toscana muy renombrado. Al calor de esa fama, finalmente se le concedió a esa zona de producción, situada entre Livorno y Grosseto, la D.O.C. Bolgheri, cuyas elaboraciones son extremadamente caras.
En la provincia de Grosseto estuvimos alojados en una Azienda Agricola, cerca de la población de Caldana. Allí probamos el vino que producen en sus fincas, un 100% sangiovese del año 2007 denominado "Fabula", que no estaba nada mal, aunque el dueño nos habló de otro, superior, con mezcla de sangiovese y sirah, pero ya lo habían agotado. Los vinos alli producidos están acogidos a la D.O.C. Monteregio di Massa Maritima.
Hablando de "supertoscanos", en casa tengo unos vinos de La Maremma, que esperan la ocasión de ser compartidos y degustados...espero que sea pronto, quizá tras el verano.
Finalmente me atrevo a dar un consejo: si algún dia vais a Florencia y queréis comer o cenar con un buen vino, procurad ir a la Cantinetta Antinori o al Ristorante Frescobaldi, ambos pertenecientes a productores de la Toscana, en donde se puede solicitar la bebida por botella o copa (per bicchiere). Aunque lo ideal es darse una vuelta por la campiña, subiendo y bajando sus suaves colinas, contemplando los viñedos y cultivos, con los caminos hacia las casas serpenteando entre los elegantes cipreses, y rememorarlo después con una copa de vino...

P.D.

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